Con el avance continuo de la tecnología, hemos entrado en la era del estándar PCIe 7.0. Esta nueva norma supone un salto cualitativo en la velocidad de transmisión, con una capacidad bidireccional x16 de hasta 512 GB/s. Sin embargo, para el amplio mercado de consumo, el rendimiento de PCIe 4.0 es más que suficiente: PCIe 7.0 se utiliza sobre todo en ámbitos de gama alta como la computación cuántica, los centros de datos a escala masiva y las aplicaciones en la nube.
Repasando la historia de desarrollo de PCIe, desde PCIe 1.0 en 2003 hasta PCIe 4.0 en 2016, cada actualización ha duplicado el ancho de banda. Tomando PCIe 3.0 y PCIe 4.0 como ejemplo, se aprecia de forma intuitiva la notable diferencia de velocidad: el límite teórico de velocidad de PCIe 3.0 x4 es de 3938.4 MB/s, mientras que PCIe 4.0 x4 alcanza los 7.88 GB/s, equivalente a 7500 MB/s. Sin duda, esto representa un gran salto en el rendimiento de las unidades de estado sólido. Aunque PCIe 4.0 cuenta con modelos de entrada, gama media y gama alta, incluso un SSD PCIe 4.0 de gama básica ofrece un rendimiento comparable al de una unidad tope de gama PCIe 3.0.
Los SSD PCIe 4.0 presentan numerosas ventajas frente a PCIe 3.0, como la compatibilidad con la interfaz M.2, el doble de velocidad de lectura y escritura secuencial, una lectura y escritura aleatoria 4K más rápida y una mayor vida útil. Aunque en el uso diario los usuarios pueden no percibir claramente la mejora de PCIe 4.0 respecto a PCIe 3.0, en comparación con los SSD tradicionales con interfaz SATA la diferencia de velocidad es abismal, especialmente en la experiencia de juego.
En cuanto a la velocidad de carga de juegos, tanto los SSD PCIe 3.0 como los PCIe 4.0 son notablemente más rápidos que los SSD SATA. No obstante, los usuarios apenas perciben la diferencia evidente entre PCIe 3.0 y PCIe 4.0. Por tanto, para los jugadores, tanto si eligen un SSD PCIe 3.0 como uno PCIe 4.0, obtendrán una experiencia satisfactoria.

